SUAREZ, ANRES DE PERDER LA MEMORIA SUPO QUE SI HABIA VENCEDORES Y VENCIDOS

Posted on Marzo 24th, 2014 in General by conchitalloria  Tagged , , ,

Ha muerto Adolfo Suarez. Primer Presidente de la transición española.

No puedo emplear las palabras aceptadas socialmente para transmitir el pésame, pues suena huecas y sin sentido: “descanse en paz, mi más sentido pésame”, en mi cerebro.

Ese cuerpo, que decimos que descanse, se descompone o se incinera y el sentido pésame, (supongo que significa que le acompaño en su dolor), no encaja, pues, con 81 años y con una enfermedad como sufría desde hace diez años, deseando a los demás, lo que deseo para mí, que la muerte me viniera a visitar lo más rápido posible, no es un día de pesar, sino un día de liberación como lo vivo.

La escenificación de la muerte, desfiles militares, títulos póstumos, reconocimientos que solo se entregan después de muertos y un largo desfile de autoridades civiles y religiosas, en la que, ahora sí, se permite a la ciudadanía acercarse al Congreso, para decirle el último adiós, a un presidente olvidado y vilipendiado a lo largo de los años.

La escenificación de la muerte. Me imagino el entierro de Aznar, de Felipe Gonzalez o de Zapatero, y pienso que la muerte permite cambiar el discurso de inmediato. El que era el peor presidente, se convierte en el mejor, y recibe los mismos honores institucionales que el que se denomina el mejor presidente. La muerte, les iguala a la hora de recibir honores. La muerte, como ex presidentes, les iguala en todo aquello que vivos les ha separado, les hacen lo mismo, pues viene en el guión, no importa para nada sus cualidades, en el guión de ex presidentes, todos reciben lo mismo.

Soy de los que no me trague la transición. Al poco tiempo decía a mis amigos y familiares, ¿Qué ha cambiado? ¿En España pactamos la transición o encontramos petróleo?

De una España totalmente empobrecida, en la que el Ministro de Haciendo decía de las empresas del INI que eran un calcetín con un inmenso agujero, en donde entraba dinero por un extremo y salía por el otro de inmediato, sin mejorar nada, a crecer “mas” que los países europeos, nos vendían.

Claro, decía, nos llevan 40 años de progreso, nosotros lo tenemos todo por hacer, y Europa tiene un crecimiento sostenido.

El tiempo nos demostró, que Adolfo Suarez hizo muchísimo rompiendo las fuertes cadenas que nos ataban al franquismo, y realizando muchísimo esfuerzo, consiguió pactos y legalizaciones, que le costaron su puesto y su carrera política. Eso le engrandece todavía más, ante la imagen que estamos presenciando de la vida política actual, llena de corrupciones y todos permaneciendo aferrados a su cargo.

Pero para los que ya sabíamos lo que era la libertad, entendimos que siendo mucho, seguía todo atado y muy bien atado, y que la izquierda lo acepto, como único medio de poder llegar al poder y quizás desde el mismo, intentar cambiar las cosas con mayor celeridad.

Lo que empieza mal, termina mal. A Suarez lo derrotaron los suyos, no le perdonaron la traición al régimen franquista, y a la democracia le derroto el capitalismo feroz que se instaló en el país, era el momento de hacerse ricos en pocos años, era el sueño americano, sin necesidad de hacer las américas, era pura especulación y se crearon todas las burbujas sectoriales, hasta terminar en la última crisis , la de los 30 años, que tan bien define Marx, final de un ciclo, para de nuevo empezar a crear la siguiente crisis. El sistema no da para más, solo se hacen ricos, empobreciendo a los ciudadanos de la clase media, que con su trabajo, ha conseguido ahorros y propiedades, pero no solo el capitalismo se nutre de los ahorros de la clase media, sino que el rehén es el estado, que en nombre del crecimiento, de la creación de empleo, avala créditos millonarios de empresas que terminan con las ganancias en paraísos fiscales y que ante el desplome empresarial, el estado, como aval se hace cargo de la deuda privada, amén de la pública, que es más de lo mismo, grandes obras en infraestructuras y en otros sectores, que dejan empeñados a las comunidades y ayuntamientos por décadas, pero que han llenado los bolsillos de esos empresarios que en los tiempos de mayor crecimiento de la historia, el resultado de su labor, fue arruinar todas sus empresas y crear una tasa de desempleo, imposible de soportar por nuestros ciudadanos…

Este es el final de Adolfo Suarez, y este es el final de la transición.

No muere Suarez solamente, muere lo que nació con ruidos de sables, con miedo, y con ambición, sin importarles ,ante el progreso económico, reforzar las leyes y rompiendo los pilares antidemocráticos, construir unos nuevos, desde el respeto a los ciudadanos, desde la dignidad y desde la justicia.

No han existido esos valores.

Si han existido personas que durante estos 30 años , han vivido con dignidad y han realizado su trabajo de servicio con honradez y conocimiento, pero el resultado de este ciclo, es una deuda del 100% del PIB, es una pérdida de derechos y de libertades, y es ver, con asombro, como todos los pilares antidemocráticos del franquismo, permanecen activados, y lo demuestra la corrupción y el poder que se tiene con una mayoría absoluta, que permite que se desmantele el estado, pues no hay ni una sola ley que nos proteja del saqueo de los poderosos, que se han acercado al poder, con el único propósito de enriquecerse, y no de gobernar con justicia, sino corrompiendo todo lo que tocan, pues es la forma de comprar votos.

Cuando termino el franquismo, la deuda de España sería seguramente igual que la actual, simplemente le dieron un tiempo de carencia, para que las arcas del estado se llenasen y pudieran pagarla. Eso era riqueza para muchos ciudadanos que se acercaron al poder. El ciudadano contento, con las migajas. No sabían, que esas migajas iban a tener un precio muy alto.

Hoy enterramos a Adolfo Suarez, y por desgracia, no podemos enterrar esa transición que ha llevado a España al inicio de la misma.

La prensa se muestra en su mayor parte ofensiva con los derechos ciudadanos recogidos en la Constitución. Nadie castiga las mentiras, mentiras durante las campaña electorales, mentiras desde el gobierno. No se cumple nada de lo que en la oposición se defiende. No se castiga la corrupción, no se castiga el fraude fiscal, no pagan los ricos los impuestos que le corresponden, en una inmensa mentira de que son los creadores de empleo. Los creadores de empleo y sostenimiento de la sociedad, somos los ciudadanos, que en nosotros recae todo el peso fiscal y que en un golpe de mano financiero, hemos saneado la banca, de los millones y millones que se han llevado los gestores a su vida privada, y no sucede nada, nadie les hace devolver el dinero y pasar el resto de su vida en la cárcel.

Adolfo Suarez, antes de morir, por su enfermedad, perdió los recuerdos de su vida. España, ha perdido la memoria también, pero no olvidemos que un partido en el gobierno, el PP, no quiere que esa memoria se conozca, dicen, que no se puede abrir heridas, que hay que cerrarlas, cuando la única herida que se puede cerrar, es la que se abre, las tumbas abiertas, conocer la verdad, juzgar los crímenes realizados, y volver a cerrar esa tumba, limpia y purificada ante las lágrimas de la verdad.

Cuarenta años después de la guerra civil, en el primer gobierno de Suarez, se pacta con todas las fuerzas políticas que no había vencedores ni vencidos.

¿Cómo se atreven a pactar semejante injusticia?

Tan injusto, como pactar con el PP, el gobierno de Zapatero, cambiar el artículo de la Constitución en el que asumían pagar la deuda, por encima de todas las demás prioridades.

Claro que hay vencedores y vencidos.

En 2014 se demuestra de nuevo que hay vencedores y vencidos. Empobrecimiento de la ciudadanía, perdida de libertades, y gobernados por los que mienten a los ciudadanos y gobiernan para el capital, favoreciendo las diferencias de clases.

Claro que hay vencedores y vencidos, como hay personas que trabajan por la dignidad y la justicia y otras, que todo su esfuerzo es destruir la libertad, los vencedores solo necesitan dinero, no libertad.

Suarez, nos diste lo poco que podías darnos, era un nido de víboras. Pero lo intentaste. Los que te siguieron, lo destruyeron, en vez de consolidarlo.

Ese es mi recuerdo para tu obra en tu paso por la tierra.

Conchita Lloria