PENSAMIENTOS EN UN DIA DE SOL Nº 1

Posted on Abril 12th, 2011 in General by conchitalloria  Tagged , , ,

 

 

Uno no tiene ni idea  de lo que carece, hasta que tiene la fortuna, o quizás su mayor dolor, de  saborear un nuevo conocimiento que le permita saber lo que podría poseer.

 

Y se entiende que no me refiero a lo que se puede comprar con dinero, ni realizar con poder. Eso, todos sin necesidad de conocimiento lo vemos, lo sufrimos, aunque no lo comprendamos.

 

PENSAMIENTO DEL SIGLO XXI O DE LA EDAD MEDIA

Posted on Marzo 23rd, 2011 in General by conchitalloria  Tagged , , , ,

Las estructuras sociales de la Edad Media, en Galicia permanecían intactas en Galicia, en el año 1950.

Desmontar las estructuras sociales, no se realizan en una década, ni en dos.

Lo vemos día a día, como perduran en las ciudades pequeñas y en los pueblos los “caciques”, que en dictadura monárquica o civil se imponen y en democracia se votan. Los mismos pensamientos, las mismas actitudes; un poco más pulidos los métodos, por las leyes a las que tienen que someterse.

Y en la  Edad Media, imponiendo un concepto Europeo desmontando las ideas, del imperio romano, a través mayoritariamente del cristianismo, en sus diferentes ramas, pero anulando la creencia de dioses o diosas, para imponer un “solo dios” y lo que eso significa, con la mano de la Inquisición por toda Europa condenando, eliminando a todos los herejes y convirtiéndolos a sus pensamientos a la fuerza, ante dos opciones, o aceptar las verdaderas y únicas enseñanzas, o la muerte.

Pues en la Edad Media, perduraban también las enseñanzas del imperio romano.
En su pensamiento existían y convivían las enseñanzas de todas las generaciones anteriores, e incorporaban las nuevas impuestas.

Por lo tanto, se mezclaban pensamientos anteriores con pensamientos nuevos impuestos. Que justo por eso, se obedecían, pero no se abandonaban los anteriores

Despreciamos la mezcla de seres humanos, dependiendo de la raza, y hemos convivido con la mezcla de pensamientos, superponiendo unos sobre otros.

Sin poder borrar los antiguos, se imponían nuevos, que se realizaban sin aceptarlos, hasta hacerlos propios a través de las décadas en que ya se normalizaba como “de toda la vida”.

Creo que una costumbre se acepta cuando se dice “ya mi abuela lo decía”, como mínimo. Sin saber si lo decía por su propio pensamiento, o porque era obligada a que eso fuese enseñado. Pero la segunda generación ya lo vive como de “toda la vida.”

Con esto quiero decir, que en 1950, en Galicia, como en otros lugares el pensamiento era ese mismo, la mezcla de pensamientos, la mezcla de dioses, de vírgenes, de santos, proliferando en cada pueblo un modelo de vírgenes que antes eran llamadas diosas, como en el imperio romano, cada una representando las diferentes etapas de la Naturaleza, sus cosechas, sus tormentas o su propia salud. Para cada remedio un santo o una diosa, o una virgen. Y un dios único sobre todos ellos.

Por lo tanto, en el siglo XXI, estamos conviviendo con la mezcla de creencias, de pensamientos que nos acerca a los griegos a los romanos, sin saber definir por uno mismo, cual es su verdadero pensamiento, y sin definir, que la mezcla que rechaza entre los seres humanos, según la raza, sin embargo la posee y la acepta en su mente, sin saber que es una mezcla de pensamientos de las culturas y creencias de los cinco continentes.

Una cosa es la organización social, para una ordenada convivencia y un reparto de recursos, y otra muy diferente es que el pensamiento  se imponga. La creencia es impuesta, las doctrinas religiosas son impuestas.

Para el crecimiento integral del ser humano, el pensamiento tiene que ser libre, aceptando normas sociales, nunca normas religiosas.

Porque según sus propias palabras, la religión va dirigida al “alma”, y sobre ese “ente” existente o no, sobre eso, solo uno mismo puede desarrollar su propio conocimiento, y el ser impuesto determinada enseñanza, dependiendo del tiempo, de la época, de las costumbres, impiden desarrollar el conocimiento propio, que justo por ser propio, individual, no puede ser impuesto a otro. Puede compartirse, pueden unirse, pueden participar de  experiencias o de palabras entendidas, reconocidas y amadas, pero nunca jamás, pueden ser impuestas.

 

 

EL MUNDO CREADO EN SIETE DIAS

Posted on Septiembre 9th, 2010 in FEMENINO SINGULAR, FILOSOFICOS by conchitalloria  Tagged , , , ,

(Foto tomada de elvalledelarte.blogspot.com)

 

Parirás con dolor.

Crecer y multiplicaros.

Os expulso del paraíso.

Os condeno a ganar el pan con el sudor de la frente.

De estas enseñanzas, propagadas a través de los siglos por todo el orbe, son en parte mi visión de que he crecido en un acoso moral y que por ello he acusado a las instituciones que lo han permitido de acosadores.

Defino perfectamente que es la sociedad la acosadora y sus hijos, buenos estudiantes, la letra con sangre entra, han sacado matricula en esa asignatura. De verdad que lo han aprendido y lo han puesto en práctica, por eso, ahora, se acusa al hombre y a la mujer de acosador o de maltratador y no se acusa a quien lo enseñó como una asignatura obligatoria y repetitiva a lo largo de los siglos. Porque se escuchaba, se leía, incluso para los que eran analfabetos y no podían acercarse por ellos mismos, las lecturas del libro, que ellos llaman sagrado.

Hoy vemos aun pastor cristiano en EE.UU, que predica que se quemen los libros de El Corán, diciendo casi son demoniacos o términos semejantes.

Y me pregunto, ¿Y qué le enseñará a él su libro, el de los cristianos, llamado La Biblia que su lectura le lleva a interpretar que realiza un acto heroico y que su dios le bendecirá, incitando a que quemen El Corán?

La historia se repite ¿Qué quemaban en la inquisición?

¿Qué libros estaban en el “Índice” de la Iglesia? ¿Por qué se prohibía la lectura de otros pensamientos?

Simplemente porque se quería imponer un único pensamiento, anulando, quemando a personas y a libros que se atreviesen a dejar reflejado otro pensamiento, distinto al que oficialmente iban a imponer.

Y ese pensamiento de hace dos mil años, lo seguían transmitiendo en 1949, cuando nazco, y me hacen hija de la Santa Madre Iglesia, sin mi permiso. Pero eso era aceptado y obligado en tiempo de la dictadura.

Pero crezco,  pienso y hablo, y me mandan callar. Desde niña quiero decir que no, que eso no es así.

Y me siguen mandando callar.

Y aun a día de hoy me dicen, ¿pero aún hablas del pasado? ¿Pero aún hablas de Franco? Y me quedo con cara de tonta, y digo, pero si no he hablado, nunca me han dejado decir lo que pienso. Y me dicen, ya está todo dicho.

Y sigo diciendo no, no está nada dicho. Todo sigue igual, nada ha cambiado, seguimos transmitiendo a nuestros nietos, enseñanzas impuestas, obligadas, seleccionadas, partidarias, que no tienen nada que ver con el amor, con la vida, con el ser y con el pensamiento.

Y tuve mis primeros hijos y pedí que me durmiesen. Debí de ser de las primeras en hacerlo, y dije, ¡ves, con la ciencia, ese mandato, esa obligación, ese castigo ya no se cumple! Elijo si quiero saber lo que es parir con dolor o sin dolor. Y como era muy jovencita, y fui querida, mimada y protegida por mis padres, era lógico, que eligiese parir sin dolor.

Pasa el tiempo, crecen mis hijos, les amo tanto, les deseo dar tantas cosas que no poseo, que en mi mente nace la idea de la inmensa imperfección del ser humano, tan llena de dones la tierra y que pocos dones posee la madre, para la maravillosa tarea que es acompañar el crecimiento de un ser humano, crecimiento para ser amado, cuidado y protegido y no, como lo califican algunas organizaciones religiosas,”capital humano”.

Y decido que eso de crecer y multiplicarse, siendo pobre y careciendo de formación laboral, sería  un dolor para los hijos. Que no tengo derecho a traerlos a un mundo de sufrimiento y decido, después de  sentir el amor por cuatro hijos, que mi etapa fértil se ha terminado y la ciencia de nuevo me permite hacerlo y, simplemente con un ligamento de trompas, impido nuevas gestaciones. Tampoco he cumplido el mandato.

Cuantas veces dije en mis círculos de amigos, “creía que la vida era un paraíso y es un infierno”.

Me decían, claro es un valle de lágrimas.

¿Cómo se puede traer a un hijo a un valle de lágrimas? Y llegue a decir, “Mamá, como me has traído a este mundo si es un valle de lágrimas y encima te mueres y me dejas sola.

Mi vida a partir de ese punto, se convirtió en un valle de lágrimas, aunque todos los que me veían, nos veían como una familia feliz, con unos hijos preciosos.

Pero lo que no veían era mi interior. Mi sufrimiento. La vida no podía ser así.

Sí, me condenaron a ganarme el pan con el sudor de mi frente.

Cuando estoy de rodillas, limpiando una alfombra o el suelo, sudando, agotada, siempre me viene esa frase a la mente, para ganarme el pan, porque como madre, como mujer en el hogar, es lo único que obtienes.

Te dicen, tienes lo que gana tu marido por su trabajo y respondo, ¡Y por el mío!, ¿Quién me lo paga?

Y te dicen, bueno, lo que gana él, es para los dos o para los seis, es decir, para la familia nuclear o numerosa.

Hoy aprendo de mis hijos, tienen su trabajo, conviven en el hogar y emplean su sueldo para ellos mismos. Les digo, os imagináis que vivís en pareja, os casáis y que ahora el sueldo, a parte de los gastos de piso etc. etc., es un sueldo para dos personas, si la otra persona no trabaja como antaño, y después, el mismo sueldo repartido en un hijo, dos hijos, tres o cinco hijos. Hijos, miseria completa,

Y esta era la familia tradicional.

Claro que no lo acepté. No podía dejar que mis hijos careciesen de lo mínimo que un ser humano necesita para crecer feliz.

Menudo fracaso, las enseñanzas del pasado, no las podía aceptar.

Quería ser feliz aquí, aquí era donde tenía que ser feliz, no me servía que alguien me dijese, aquí un valle de lagrimas, allá después la felicidad.

Y así viví, toda mi vida queriendo encontrar la felicidad permanente en mi vida y nadie me entendía.

Y dije, feliz hoy, feliz mañana. Desgraciada hoy, desgraciada mañana.

Estas enseñanzas no valen.

Y las he rechazado. Pero han sido las que me han enseñado. Y las que en el colegio de curas, enseñaron a mis hijos.

Y me dije, la raíz, la raíz es el problema, queremos sanar las ramas porque dan frutos podridos, pero lo que hay que sanar es la raíz, que es la que no tiene sustancia de amor, por eso nos enseñaron la vida miserable y nos condenaron a vivir “en un valle de lágrimas”

Por eso denuncio a la sociedad, que me obligó a aprender de memoria todo eso que al crecer he rechazado por mi propia experiencia de saber amar a mis hijos.

Una madre que ama a sus hijos jamás les condenaría a vivir en un infierno.

Ese dios, del que hablan, si amase a sus hijos, jamás les condenaría a vivir un infierno. Y a eso no se le llama libre albedrio. De eso hablare otro día.