LA TRANSICION NO NOS ACERCO A LA DEMOCRACIA, NOS DEJO RAYANDO LA INCOSTITUCIONALIDAD.ESE ES NUESTRO NIVEL DEMOCRATICO

Cuando asisto a una manifestación, por ejemplo, en defensa de la sanidad, en defensa de nuestros derechos y no veo una ciudad entregada a su defensa, me suelo hacer la pregunta, que mas necesitamos vivir para movilizarnos y tomar conciencia de que la democracia del pueblo consiste precisamente en que es el pueblo, el que tiene el poder de decir que no a políticas que le perjudican.

Realmente el dolor y el sufrimiento se olvidan fácilmente.

Setenta, ochenta años después de la segunda guerra mundial, con más de cincuenta millones de muertes, y décadas para reconstruir Europa, con gran beneficio para Estados Unidos, que fue el suministrador, de materia prima, y de créditos bancarios, estamos viviendo de nuevo una guerra mundial económica.

Solo cambian pequeños detalles, no bombardean las ciudades, es una guerra silenciosa, el turismo es una fuente muy importante de ingresos, no se puede terminar con él.

Es una guerra silenciosa, sibilina, en que se quedan con el dinero de los ciudadanos de la forma más innoble que ha existido, pues se realiza en nombre de la democracia, de la libertad.

La respuesta a la pregunta tiene dos direcciones: la primera es que una inmensa mayoría de ciudadanos, sigue creyendo que son otros los que tienen el poder de gobernar nuestras vidas, y con el voto se les da un poder absoluto para gobernar nuestras vidas. Esta forma de pensar debe de tener su origen en el bautismo cristiano, en que al hacerse uno hijo de Dios, pone su vida en sus manos, y si esa vida es un valle de lagrimas, lo aceptan con resignación pues es lo que Dios pide pasar, para que en el futuro pueda gozar de la felicidad en la otra vida. Se suele llamar resignación cristiana, y lo aceptan como el que acepta un maltrato, una guerra, o toda suerte de calamidades, sin ver que son obras del hombre y no de los dioses.

Y la segunda dirección es la desilusión ciudadana.

Viviendo en la dictadura, comprendes que todos los males sociales vienen de la mano de la falta de libertad.

La corrupción, el clientelismo, el caciquismo, el creer que somos mercancía sin libertad con pensamiento único, son el efecto de vivir en dictadura, que te imponen por la fuerza un credo con el que comulgas todas las mañanas y que como el que doma a un animal, sabes que si te sales del camino marcado, vas a sufrir una fuerte descarga.

La desilusión es cuando hablando ya de transición, hemos creído que esa palabra nos acercaba a la democracia, a la libertad, cuarenta años después hemos visto que estábamos rayando la inconstitucionalidad.; es decir, estábamos un centímetro por encima de los principios dictatoriales, pero para el ciego que nada sabe de libertad, un destello de luz, ya le llega, pues algo mejor esta.

La desilusión viene cuando en esta transición, que no nos condujo a la democracia, hemos podido comprobar que no hay un partido democrático.

Que las instituciones antidemocráticas de la dictadura perduran en la actualidad, y pasamos de saber que son antidemocráticas, a aceptarlas con normalidad como democráticas, haciendo lo mismo, y no perdiendo ni uno solo de sus privilegios.

Esto es igual que en el paganismo. A los dioses de la antigüedad, solo hubo que cambiarles de nombre, y lo que ya era un santuario de devoción, cristianizarlos, poniéndoles coronas de santos. Pasaron de ser dioses y diosas a ser santos, y aparece la figura de un solo dios, de un solo hijo y después de siglos, la figura de una sola madre, en el cielo tan inmenso, el resto, santos, beatos y similares.

Cuarenta años para enterarnos que los partidos políticos, salvo excepciones personales, son antidemocráticos, que sus estructuras son antidemocráticas y que hemos querido aceptar que de lo antidemocrático puede salir lo democrático, cuando los que siguen en el timón son los que han despreciado siempre la libertad, pues su poder reside en eso, en la falta de libertad, para poder seguir siendo corruptos, indignos e incluso ladrones, pues no hay que ser políticamente correctos, para denunciar la política de corrupción que se ha formado en este entramado tan sutil, para obligarnos a endeudarnos comprando viviendas, por una subida abusiva de precios en los pisos de alquiler, en aras de una demanda no existente, pero que ha permitido a una serie de empresas hacer el negocio del siglo, y así como se hizo la gran estafa, destruir el empleo, llegando a quedarse los bancos con las viviendas por menos del precio pagado.

Recuerda perfectamente la guerra de Irak, había armas de destrucción masiva. Era mentira. Muchísimas voces lo decían. Pero el trió de las Azores no les interesaba oír esa voces. Ellos querían esa guerra. El negocio armamentístico quería esa guerra. ¿Quién paga esas armas?.

Esta es la realidad de la tercera guerra mundial. La guerra ya se hizo. Ahora la estamos pagando económicamente.

Y la gente no sale a la calle, por desilusión.

Si no hay un ayuntamiento que sea espejo en que mirarse, si no hay una comunidad que no este endeudada, si han gobernado partidos nacionalistas, en pactos con la derecha y la izquierda, gobiernos de izquierdas, de derechas y el resultado ha sido el mismo, con diferencias evidentemente en la gestión de los recursos públicos, pero con el mismo fin, hacer todo endeudándonos, para no poder mantener lo que tanto dinero ha costado construir en el doble sentido de la palabra, en dinero invertido (ganancia para unos pocos) y ahora perderlos por no poder mantenerlo y tener que pagar el crédito de la deuda sin tener ya los servicios en activo.

Nos hemos dado cuenta que es el mismo sistema que emplean los bancos, te venden el piso, facilitándote el crédito, y destruyen el empleo para que no puedas pagarlo, se quedan con el piso y sigues pagando la deuda.

Es la repetición completa de las crisis creadas para robar lo que solamente pertenece al pueblo, sus ahorros, su patrimonio.

Para que vayamos a manifestarnos, si todos son iguales.

La izquierda tiene dignidad. >Y no puede votar a quien no es honrado. Para eso se es de derecha no democrática, como nuestra derecha franquista, que no condeno la dictadura, pero tristemente vemos que los que si lo han condenado, dentro de sus políticas en empresas públicas, ayuntamientos y diputaciones, en el gobierno central han aceptado la corrupción, y no han legislado leyes para encarcelar de por vida, todo acto que llevase al empobrecimiento del pueblo, a través de la corrupción, de pagos a partidos y evasión fiscal.

El PP, el PSOE al cambiar la constitución sin contar con el pueblo, ha dado un golpe de estado contra la ciudadanía.

Evidentemente los otros partidos se han callado, y el silencio significa apoyo.

Ser capaces de poner un artículo que el pago del crédito para salvar a entidades financieras, está por encima de la vida de los ciudadanos. Esto es un crimen contra la humanidad.

En toda guerra hay víctimas inocentes. El sistema no tiene corazón y lo sabe.

Pero las mujeres, las madres que hemos engendrados a nuestros hijos, si tenemos corazón, y tenemos que movilizarnos en nuestros hogares, en la calle, para decir, que si tienen que quien defienda a estos hijos/as, seres vivos, que tienen el derecho a una vida feliz, rompiendo la imagen de unas iglesias que nos condenan a la vida infeliz, al sufrimiento y al dolor-.

Tiene que regenerarse totalmente el PSOE, nueva gente y pedir perdón por lo que han realizado.

Conchita Lloria