GOBIERNE QUIEN GOBIERNE, LOS MISMOS RESULTADOS

17 Comunidades Autónomas, gobernadas por distintos partidos políticos.

Diferentes países de la Comunidad Económica Europea gobernados por diferentes partidos políticos.

Espacio de análisis para ambos, los últimos treinta años.

Es curioso comprobar que las 17 Comunidades Autónomas, siendo a lo largo de estos treinta años gobernadas por diferentes partidos, todas ellas, estén prácticamente después de estos años, en la misma situación.

¿Se pusieron de acuerdo todas ellas, para el mismo modelo de actuación, de endeudamiento y de crecimiento?

¿Cómo es posible que no haya una autonomía que se salve de la quema?

¿Es el sistema el que ha fallado? El crecimiento, endeudándose más allá de las posibilidades, para hacerse multimillonarios en cuatro días, que es la consigna del capitalismo, decir que quien no era rico antes de los treinta años, era tonto.

Claro, pensábamos que se refería a la edad de treinta años, cuando aún se está preparándose en la universidad para la vida laboral. Era el ciclo económico de treinta años, el que no aprovechaba todo el ciclo para hacerse millonario, ese estaba perdido, no solo perdía toda oportunidad sino que terminaba suicidándose, ante la ruina que les viene encima.

Quizás analizando lo pequeño, podamos entender un poco mejor Europa.

El partido popular Europeo gobierna Europa, son las mismas ideas, son los mismos conceptos, es el mismo sistema para generar riqueza durante la crisis de los treinta años.

Ellos estaban al inicio y vuelven a estar al final de la crisis. Han sembrado y han recogido, los mismos, la cosecha.

Entendemos lo que es tirar la red, y esperar que un sector tras otro vayan picando

Los que manejan la red, es decir, los hilos de la economía, pueden esperar. Sus negocios son a muy largo plazo.

Lo comparo con el poder de la iglesia. Cambia la cabeza visible, cambia el nombre del Papa, de Cardenales y obispos, pero todo sigue igual, los pensamientos, las actuaciones, el modelo, la escenificación, la liturgia es inamovible.

Pues el imperio económico, político y religioso que mueve y controla el mundo es exactamente lo mismo, cambian los rostros, pero todo sigue igual.

Quizás sepamos ya lo que es hacerse millonarios en un ciclo de treinta años. El sueño americano, que es la pobreza de los países por los que van imponiendo su modelo. Ellos medran y los países tienen que hacer después un ajuste de otros treinta años, perdiendo y dejando empobrecer todo lo construido no para perdurar, sino solo para enriquecerse construyendo, por eso, es la construcción el motor de la economía mundial

Construyen para destruir. El mismo efecto que las bombas, las construyen para destruir países, que después tiene que volver a construir. Se cierra el círculo de la ignominia.

Conchita Lloria

REFLEXION SOBRE LOS POLITICOS

Posted on Octubre 6th, 2010 in General, POLITICA by conchitalloria  Tagged , , ,

Solemos escuchar frases como esta: “a mí, la política no me interesa”.

Otra frase muy común sobre los políticos es: “todos son iguales”, refiriéndose a que todos son igual de malos.

Otra frase es: “se meten en política para hacerse rico”

Otra frase es: “están muy mal valorados por los ciudadanos”. No se les tiene respeto, no se cree en ellos.

Por otro lado las encuestas de opinión nos informan de que la institución religiosa es la que peor valorada está.

Y resulta que ponemos nuestra salud,  trabajo, educación y nuestra jubilación, es decir, nuestra vida material, en sus manos.

Y por otro lado ponemos también nuestra vida espiritual en manos de la otra institución, la religiosa, aun peor valorada que la política.

¡Y decimos que ellos son los culpables!

Si las instituciones que dicen representar al pueblo son malas y la imagen que de ellas tiene el ciudadano es mala, como de esa unión puede salir algo bueno.

De la misma manera que se habla de libertinaje cuando se pronuncia el derecho a ser libre,  con la misma igualdad hablamos con desprecio de nuestras instituciones políticas, que tanto ha costado obtenerla, y de quienes lo ejercen.

 Ahora, que se puede conocer a nuestros políticos, que se les puede apoyar y quitar el apoyo si nos defraudan, parece cuando esto se puede por fin realizar, que es un caos y que la política es algo despreciable.

Pero resulta que ponemos en sus manos nuestra vida,  trabajo, educación etc. y la vida de nuestros hijos.

!Y decimos que ellos son los culpables!

¿Por qué confiar en lo que despreciamos?

¿Cómo pensar que pueden trabajar por nuestros intereses?

¿Realmente que les pedimos?, que gestionen con justicia y se realice un reparto justo de los bienes del país, o queremos que continúen con los pelotazos, con los amiguismos y con los privilegios.

¿Realmente pensamos que todos son iguales?

 ¿No somos capaces de ver la diferencia?

No será, porque antes no veíamos nada y creíamos que todo estaba bien, que no podíamos intervenir en la vida política del país, y ahora, cuando se puede, solo somos capaces de hacer críticas destructivas, despreciando lo poco o mucho que se avanzó en esta incipiente democracia, sabiendo que la representación del Congreso de los diputados, esos políticos votados por nosotros, representan de alguna forma a ese mismo pueblo, con esas virtudes y esos defectos.

Muchos dirán que no van a votar, y se creerán con derecho a opinar y a decir los males del sistema. La grandeza del sistema precisamente es ese, que todos pueden opinar, aunque lo realicen injustamente.

Hemos pasado del silencio  absoluto a la descalificación permanente.

No estamos preparados para dialogar, consensuar, trabajar por el bien común.

La libertad no se compra en el supermercado ni se aprende en la universidad, el camino de la libertad, se realiza caminando en libertad, procesando cada paso, cada necesidad, cada sentimiento, viéndonos a nosotros mismos, como reaccionamos ante las necesidades de los otros, conociéndonos de tal forma, que sepamos lo que seriamos capaces de hacer para defender lo nuestro, pensar, que seriamos capaces de dejar de hacer, de ganar o de poseer, para que otros poseyesen lo mínimo necesario para vivir con dignidad.

Exigirle al estado, sí, a las instituciones, sí. ¿Pero qué seriamos capaces nosotros de hacer para mejorar nuestra calidad de vida, la de nuestros hijos y generaciones venideras?

¿Creemos que esto lo tiene que solucionar los políticos? ¿Creemos que esto es responsabilidad solo de ellos?

Realmente, seguimos culpando a los demás. ¿Dónde está nuestra responsabilidad individual?

Todo ese desprecio,  que reflejamos sobre nuestros políticos, ¿será el espejo de lo que nosotros somos, de cómo pensamos?

Y desde luego, mi opinión no es esa. Creo en la política. Creo que de igual manera que se le debe de exigir a un medico ser vocacional, se le debe de exigir a un político ser vocacional.

Y  debería de ser una de nuestras primeras exigencias, que se eligiese las profesiones por vocación, no por dinero ni por poder. Exigirles a todos ser vocacionales.

No se puede cantar ópera si no se nacido con una buena voz.

Pues con referencia a las demás profesiones sucede lo mismo, no puede “sonar bien el canto de alguien que ejerce la política sin ser vocacional”.

Y queremos construir el tejado, cuando aun no sabemos definir con que pilares queremos construir nuestra incipiente democracia.

Como creo en la libertad, como la necesito para existir, no veo reflejado el pesimismo, veo los inmensos avances que hemos realizado en tan pocos años, y reconozco lo difícil que resulta variar una pizca nuestras costumbres y comportamientos, y se, que una sociedad que  no ha vivido en libertad,  de golpe no lo aprende  y que por lo tanto, en estos treinta años de democracia, vamos viendo como somos los ciudadanos que componemos este país, definiendo si es un pueblo sabio o si es necio,  vamos viendo los defectos y cualidades, y terminamos aceptándonos, admitiéndonos, porque ya hemos comprobado que el otro sistema, es la imposición, nos hace a todos iguales, creyendo en lo mismo, porque alguien nos obligo a tener un pensamiento único, pero que realmente cada uno es diferente, tan diferente y único , como su huella digital.

Y eso, es la libertad, aprender a vivir juntos, respetándonos, trabajando por el bien común, siendo todos diferentes. Esa es la grandeza de la libertad.

Por eso, mi frase es “caminante Si hay camino, se hace camino al amar la libertad”. Ese es el único camino que enseña, que educa, que muestra lo que realmente somos. Después dependerá de lo que libremente elijamos continuar siendo. Es nuestra libertad, elegir lo que queremos ser. Maravillosa libertad, que me permite construirme a mí mismo, en los valores que ame.

Nuestro país crecerá, cuando nuestros representantes sean bien valorados por el pueblo que le vota. Mientras con nuestro desprecio hacia ellos, nos perjudicamos todos. Porque estamos despreciando la democracia.

 

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