EL MUNDO CREADO EN SIETE DIAS

Posted on Septiembre 9th, 2010 in FEMENINO SINGULAR, FILOSOFICOS by conchitalloria  Tagged , , , ,

(Foto tomada de elvalledelarte.blogspot.com)

 

Parirás con dolor.

Crecer y multiplicaros.

Os expulso del paraíso.

Os condeno a ganar el pan con el sudor de la frente.

De estas enseñanzas, propagadas a través de los siglos por todo el orbe, son en parte mi visión de que he crecido en un acoso moral y que por ello he acusado a las instituciones que lo han permitido de acosadores.

Defino perfectamente que es la sociedad la acosadora y sus hijos, buenos estudiantes, la letra con sangre entra, han sacado matricula en esa asignatura. De verdad que lo han aprendido y lo han puesto en práctica, por eso, ahora, se acusa al hombre y a la mujer de acosador o de maltratador y no se acusa a quien lo enseñó como una asignatura obligatoria y repetitiva a lo largo de los siglos. Porque se escuchaba, se leía, incluso para los que eran analfabetos y no podían acercarse por ellos mismos, las lecturas del libro, que ellos llaman sagrado.

Hoy vemos aun pastor cristiano en EE.UU, que predica que se quemen los libros de El Corán, diciendo casi son demoniacos o términos semejantes.

Y me pregunto, ¿Y qué le enseñará a él su libro, el de los cristianos, llamado La Biblia que su lectura le lleva a interpretar que realiza un acto heroico y que su dios le bendecirá, incitando a que quemen El Corán?

La historia se repite ¿Qué quemaban en la inquisición?

¿Qué libros estaban en el “Índice” de la Iglesia? ¿Por qué se prohibía la lectura de otros pensamientos?

Simplemente porque se quería imponer un único pensamiento, anulando, quemando a personas y a libros que se atreviesen a dejar reflejado otro pensamiento, distinto al que oficialmente iban a imponer.

Y ese pensamiento de hace dos mil años, lo seguían transmitiendo en 1949, cuando nazco, y me hacen hija de la Santa Madre Iglesia, sin mi permiso. Pero eso era aceptado y obligado en tiempo de la dictadura.

Pero crezco,  pienso y hablo, y me mandan callar. Desde niña quiero decir que no, que eso no es así.

Y me siguen mandando callar.

Y aun a día de hoy me dicen, ¿pero aún hablas del pasado? ¿Pero aún hablas de Franco? Y me quedo con cara de tonta, y digo, pero si no he hablado, nunca me han dejado decir lo que pienso. Y me dicen, ya está todo dicho.

Y sigo diciendo no, no está nada dicho. Todo sigue igual, nada ha cambiado, seguimos transmitiendo a nuestros nietos, enseñanzas impuestas, obligadas, seleccionadas, partidarias, que no tienen nada que ver con el amor, con la vida, con el ser y con el pensamiento.

Y tuve mis primeros hijos y pedí que me durmiesen. Debí de ser de las primeras en hacerlo, y dije, ¡ves, con la ciencia, ese mandato, esa obligación, ese castigo ya no se cumple! Elijo si quiero saber lo que es parir con dolor o sin dolor. Y como era muy jovencita, y fui querida, mimada y protegida por mis padres, era lógico, que eligiese parir sin dolor.

Pasa el tiempo, crecen mis hijos, les amo tanto, les deseo dar tantas cosas que no poseo, que en mi mente nace la idea de la inmensa imperfección del ser humano, tan llena de dones la tierra y que pocos dones posee la madre, para la maravillosa tarea que es acompañar el crecimiento de un ser humano, crecimiento para ser amado, cuidado y protegido y no, como lo califican algunas organizaciones religiosas,”capital humano”.

Y decido que eso de crecer y multiplicarse, siendo pobre y careciendo de formación laboral, sería  un dolor para los hijos. Que no tengo derecho a traerlos a un mundo de sufrimiento y decido, después de  sentir el amor por cuatro hijos, que mi etapa fértil se ha terminado y la ciencia de nuevo me permite hacerlo y, simplemente con un ligamento de trompas, impido nuevas gestaciones. Tampoco he cumplido el mandato.

Cuantas veces dije en mis círculos de amigos, “creía que la vida era un paraíso y es un infierno”.

Me decían, claro es un valle de lágrimas.

¿Cómo se puede traer a un hijo a un valle de lágrimas? Y llegue a decir, “Mamá, como me has traído a este mundo si es un valle de lágrimas y encima te mueres y me dejas sola.

Mi vida a partir de ese punto, se convirtió en un valle de lágrimas, aunque todos los que me veían, nos veían como una familia feliz, con unos hijos preciosos.

Pero lo que no veían era mi interior. Mi sufrimiento. La vida no podía ser así.

Sí, me condenaron a ganarme el pan con el sudor de mi frente.

Cuando estoy de rodillas, limpiando una alfombra o el suelo, sudando, agotada, siempre me viene esa frase a la mente, para ganarme el pan, porque como madre, como mujer en el hogar, es lo único que obtienes.

Te dicen, tienes lo que gana tu marido por su trabajo y respondo, ¡Y por el mío!, ¿Quién me lo paga?

Y te dicen, bueno, lo que gana él, es para los dos o para los seis, es decir, para la familia nuclear o numerosa.

Hoy aprendo de mis hijos, tienen su trabajo, conviven en el hogar y emplean su sueldo para ellos mismos. Les digo, os imagináis que vivís en pareja, os casáis y que ahora el sueldo, a parte de los gastos de piso etc. etc., es un sueldo para dos personas, si la otra persona no trabaja como antaño, y después, el mismo sueldo repartido en un hijo, dos hijos, tres o cinco hijos. Hijos, miseria completa,

Y esta era la familia tradicional.

Claro que no lo acepté. No podía dejar que mis hijos careciesen de lo mínimo que un ser humano necesita para crecer feliz.

Menudo fracaso, las enseñanzas del pasado, no las podía aceptar.

Quería ser feliz aquí, aquí era donde tenía que ser feliz, no me servía que alguien me dijese, aquí un valle de lagrimas, allá después la felicidad.

Y así viví, toda mi vida queriendo encontrar la felicidad permanente en mi vida y nadie me entendía.

Y dije, feliz hoy, feliz mañana. Desgraciada hoy, desgraciada mañana.

Estas enseñanzas no valen.

Y las he rechazado. Pero han sido las que me han enseñado. Y las que en el colegio de curas, enseñaron a mis hijos.

Y me dije, la raíz, la raíz es el problema, queremos sanar las ramas porque dan frutos podridos, pero lo que hay que sanar es la raíz, que es la que no tiene sustancia de amor, por eso nos enseñaron la vida miserable y nos condenaron a vivir “en un valle de lágrimas”

Por eso denuncio a la sociedad, que me obligó a aprender de memoria todo eso que al crecer he rechazado por mi propia experiencia de saber amar a mis hijos.

Una madre que ama a sus hijos jamás les condenaría a vivir en un infierno.

Ese dios, del que hablan, si amase a sus hijos, jamás les condenaría a vivir un infierno. Y a eso no se le llama libre albedrio. De eso hablare otro día.

 

 

 

 

Definiciones: Acoso Moral

Posted on Septiembre 7th, 2010 in FILOSOFICOS by conchitalloria  Tagged , , , , ,

Se considera acoso moral a toda conducta abusiva, consciente y premeditada, que atenta por su repetición o sistematización, contra la dignidad o integridad psiquica o fisica de una persona.

A esto le llamo mal trato cotidiano en la vida laboral, familiar y social, es decir, en la vida cotidiana.

Y viene a cuento, porque voy a escribir sobre la transición española y voy a dejar reflejado, que lo que antes se consideraba “normal” hoy es considerado acoso moral o incluso mal trato.

¿Cómo se puede pasar de lo normal, de lo aceptado como normal, a ser definido como acoso o maltrato?

Personas normales, segun esto, hoy serian denominadas como acosadores y maltratadores.

¿Fueron las enseñanzas de la época las que produjeron en las personas estas actitudes?

¿A quien señalamos con el dedo acusador?

¿Quien fue o fueron los responsables de esas enseñanzas?

¿Siguen en activo? ¿Se han retirado o perduran todavia como forma de educación?

¿Que nucleos siguen utilizandolas?

¿Porque se hacen promesas, se realizan votos, entre ellos el del silencio, se promete obediencia, etc etc?

Alguien se imagina una familia realizando algo de lo arriba expuesto.

¿Quienes son las organizaciones que usan esos metodos y practicas? ¿Por que lo hacen? ¿Para que lo hacen?

Mi manera de pensar es que si algo se oculta, en principio, es por que no es bueno.

Como madre ¿Le obligaría a un hijo a realizar un voto de silencio? Si dentro de la familia son actos que no se realizan, porque hay instituciones que eso forma parte de su practica y de su ideario, y encima, se considera normal.

Bueno, este es el inicio del entremés,  ya vendrán los platos fuertes.

Trataré de escribir de donde venimos, de esa sociedad que se llamaba normal y que hoy la denomino como acosadora o maltratadora, impidiendonos desarrollarnos desde la niñez en libertad, como seres humanos en igualdad, sin diferencias de sexos,  impidiendo desarrollar a la mujer en sus derechos y siendo los hijos parte de un capital humano, destinados para el trabajo, para la explotación, para defensa de la Patria y para Dios, en vez de tener los derechos que hoy se le han devuelto, siendo hijos amados, cuidados y protegidos.

Recuerdo a una profesora de los Maristas, estudiaron allí mis hijos, y en una entrevista, sobre si habian pagado a uno de ellos y ante mi frontal oposición, me respondio, toda llena de razón, a mi mis padres me pegaron, y gracias a ello, aqui estoy y fui “buena” y no quede traumada. Y mi respuesta fue: Ya veo que no, repites lo que hicieron contigo, en vez de saber educar, empleas el castigo, la violencia fisica y encima la justificas, como algo bueno, que no te dejo traumada.

Quizas este es el principal problema, que los que sufrieron este tipo de acoso, de malos tratos, lo consideran normal, y lo repiten. Justifican de ese modo, que estan dentro de la normalidad.

¿Son capaces de entender que otras personas han conseguido todos sus exitos, han triunfado, han sido educados y nunca han sido castigados fisicamente, ni moralmente, al reves, que han sido felices en su niñez, que adoran a sus padres y que jamas ellos repetirian violencia contra otras personas, justo, porque jamas ellos lo recibieron? ¿Serán capaces de entender esto?. Es un pequeño matiz que lo cambia todo.