ENSAYO DE UNA CRISIS VISTA POR UNA MUJER

Posted on Junio 4th, 2009 in General by conchitalloria  Tagged , ,

 

Realizar un trabajo sobre economía, por una inexperta en el tema, para ser valorado por una experta me resulta difícil de procesar.

¿Qué puedo decir de Economía que no sea copiar algo que ya está escrito o de lo que está colgado en Internet? En un curso de Mayores de la Universidad creía que no encajaba hacer esto, ya que la calificación no iba destinada a la obtención de una titulación para ejercer una profesión.

Y pensé en el origen de las Economías, y pensé como se forman las sociedades, poco a poco intercambiando productos según lo que cada uno sabia hacer mejor, y pensé.., voy  a hacer un trabajo sobre el trueque, sobre todo enlazándolo con la experiencia de Argentina que ante la crisis reinventaron el trueque para poder subsistir durante un tiempo y analizando que se empezó con sociedades que iniciaban su andadura realizando el trueque y se terminaba, seguramente 25 siglos después, después de tantos economistas, de tanta tecnología, con un país en bancarrota y sus ciudadanos reuniéndose y de nuevo practicando el trueque; se cerraba el ciclo económico utilizando en mismo sistema de supervivencia, y entonces se me ocurrió, que lo que tenía que escribir era de la crisis, y enlazarlo con el trueque.

Y para hablar de la crisis recordé parte de lo vivido en primera persona, y me vi en el año 68 en Venezuela. Y vi allí lo que creía que no existía, autopistas, coches automáticos, edificios altísimos, luces de neón, urbanizaciones de lujo, canales de televisión en color, por lo menos diez o doce canales, un presentador que se desplazaba al trabajo en helicóptero y aterrizaba en la terraza de un edificio de la tele., que por cierto murió en un accidente aéreo. Viví una campaña electoral, cosa en aquella época, aquí impensable. Conviví con una mezcla de culturas, de razas y religiones y escuche hablar a los que sabían. Un día, alguien me dijo, yendo en coche, fíjate en este punto, y horas más tarde, cerca de 400 kilómetros después, todas estas tierras son de Rockefeller.

Capte como un país lleno de riqueza era saqueado por todos los estamentos, de dentro y de fuera, los políticos, los empresarios, los emigrantes, etc., todos iban a sacar la mayor riqueza en el menor espacio de tiempo. Terminó en esa época la concesión de explotación  de petróleo por EE.UU., es decir, la riqueza del país era explotada y comercializada por los americanos del norte.

Viví en un edificio construido contra los terremotos. En aquel entonces hubo en Caracas un terremoto y la torre osciló, se balanceó, pero no pasó nada. El servicio domestico era de emigrantes de diferentes países, entre ellos españoles, trabajando solo ocho horas, aseguradas y con TV en su habitación. La cocina, totalmente equipada, con triturador de basuras, cosa aquí impensable en aquellos momentos.

En los pueblos del interior con escuelas de primaria y secundaria. En cuanto a la sanidad existía medicatura estatal con sala de partos. Recuerdo también que en 5º de bachiller daban clases de sexualidad, informando a los jóvenes que debían de exigir la cartilla de sanidad a las prostitutas.

Cuando un año después regrese e Vigo y conté lo que había vivido me dijeron que mentía y que aquel era un país subdesarrollado, lo que me produjo un gran desconcierto al ver que no entendían lo que les estaba diciendo, que había una forma desarrollada y avanzada de vivir, que aquí el ciudadano no lo podía soñar, excepto los que viajaban de vez en cuando al sur de Francia y percibían las diferentes formas de vivir y pensar.

Años después empezó a devaluarse la moneda  y el bolívar pasó de 30 pesetas a valer menos de una peseta, y no habían pasado ni quince años. Y poco a poco se fue dando la vuelta, España empezaba a tener lo que había perdido Venezuela, y yo me decía, dentro de poco, igual que Venezuela, en bancarrota. Y justo ahora lo estamos viviendo, no solo España, sino todo el sistema económico mundial.

¿Qué conclusiones saque de lo que he visto mucho antes de que aquí se produjera un tiempo de bonanza económica?

Que un país es como un hogar. Si a un hogar, todos sus miembros se dedican a quitar, a utilizar, a usar y gastar, y nadie a trabajar y reponer, el hogar llega un momento que no tiene nada que dar, y eso es lo que le sucede con los países. Cada país tiene sus recursos propios y si esos recursos no son utilizados para creación de nuevas empresas y empleos, sino solo para la especulación, para el dinero rápido y fácil, con un fraude fiscal enorme, negocios de trabajo sumergido,  ambición, ostentación el resultado es un colapso económico social.

Y un  detalle que capte. Los emigrantes allí solo vivían para trabajar y enviar el dinero a España y en España rendía mucho ese dinero enviado. Españoles, italianos, árabes, tantos y tantos emigrantes sacando dinero del país, ayudando a crecer a su pueblo natal, pero en definitiva, vaciando la despensa del país. Y ahora llego el día que los argentinos y venezolanos han sido ellos los que han tenido que emigrar a Europa. Europa y EE.UU. tenían todo lo que a ellos les quitaron y vienen los pobres del mundo a realizar el mismo ciclo. Ahora ellos trabajan y viven aquí en condiciones difíciles y envían dinero a su tierra y allí su dinero vale para la adquisición de una vivienda y así su país, poco a poco, vuelve a crecer.

Des pues viví la crisis del 93 como empresaria, cerré la actividad en el 96 y no escuche al presidente de la nación dar ni una sola solución para esos autónomos que cerramos en negocio sin derecho a paro, ni escuche que se iban a dar ayudas, solo se escuchaba que estaba haciendo bien los deberes y que entrabamos en el Euro, y seguí pensando, como si España estaba tan mal, si estábamos en crisis, en dos años cuadraran las cuentas y ya todo está bien, y seguí pensando, o no estaba tan mal como nos querían hacer creer o esto que dicen que se arreglo para entrar en el Euro no está bien realizado y lo pagaremos más adelante. Y es lo que estamos pagando.

¿Qué se hacía con el dinero negro que a lo largo de los años los empresarios acumulaban y no pagaban al Estado por él?

¿Iban con la entrada en el euro a perder ese dinero?

¿Cuál fue la forma de blanquear ese dinero?

¿El ladrillo?

¿La compra de tierras por donde iban a pasar las autopistas y las vías del AVE?

¿Como se blanquea es dinero de la droga?

Había abundancia de dinero para blanquear y la construcción fue el medio, el boom, la burbuja especulativa, sabíamos todos que iba a explotar. Se necesitaban trabajadores no cualificados para estos trabajos especulativos, contratos basura, contratos de obra, empresas fantasmas, contratas y subcontratas, no dejaban señales, no cubrían responsabilidades. Después Gescartera, Forum Filatelico, Afinsa, lo del Lino, y otras tantas situaciones de fraudes que todos conocemos.

Y decimos, hay crisis, que la resuelva el Presidente del Gobierno. Sin analizar responsabilidades de cada empresa, de cada autonomía ni responsabilidades que una crisis mundial puede tener sobre la economía de cada país. Mundo globalizado para el negocio, pero también para las perdidas y alguien está pagando la perdida de la guerra de Irak.

Que se dice cuando hablábamos de la transición de que España llevaba 40 años de retraso con relación a Europa. ¿Qué quería decir esto? Podríamos entender que lo que en Europa ya se había reconstruido, formando a sus jóvenes, creando las industrias con tecnología avanzada, teniendo coberturas sociales ya en marcha. En España todo tenía que hacerse y no es difícil deducir que el ritmo de crecimiento con respecto a esos países fuese mayor que el de ellos, porque ellos ya partían de un punto superior, siendo un  crecimiento de reajuste y no tanto ya de realización en todos los sectores de la sociedad, por lo tanto ahora es lógico que el aumento de desempleo sea mayor.

Y puedo seguir pensando que esto no indicaba que España fuese una economía potente, sino que veníamos de una España pobre, que vivía del turismo y que todas las empresas del INI estaban en bancarrota. En palabras del economista Fuentes Quintana, ministro en aquel tiempo, dijo que meter dinero en esas empresas era como meterlo en un saco roto, por un lado se metía y por el otro se escapaba. Había que hacer una reconversión industrial, y eso llevo a situación de paro, cuando hasta ese momento nadie tomaba conciencia de que la mala gestión de las empresas iba a desembocar en el paro de miles y miles de ciudadanos.

En aquel entonces (entre otras cosas que también influyeron, como el poco deseo de muchísimos españoles la libertad, porque con ello perderían parte de sus privilegios) un presidente, Adolfo Suarez, también tuvo que sufrir las consecuencias de una gestión realizada anteriormente por otros desastrosa, y él iba a poner las bases para reconstruir el sistema económico, sufrir la furia de los propios trabajadores que ven el día a día sin querer observar que lo mal administrado siempre va a repercutir negativamente sobre el trabajador.

Está claro que no voy a hablar de macroeconomía ni de microeconomía, ni a definir con lenguaje técnico las operación bursátiles, pero desde que apareció el comercio, actividad tan antigua como la sociedad en donde el intercambio de bienes alimenticios, como carne, pescado, frutas, etc., llegaron a satisfacer las necesidades humanas tanto individuales como colectivas buscaban la forma de mejorar el sistema del trueque para obtener mejores productos y entregar sus excedentes.

En ese proceso de mejorar el comercio se llego a tener un sistema monetario propio para facilitar las transacciones comerciales y perfeccionando el sistema monetario como medida de cambio y portador de valor. El dinero se convirtió en acumulador de riqueza.

El Sistema bancario se hizo indispensable y el comercio mejoro su desarrollo.

El dinero, que originariamente apareció como unidad de medida de cambio, posteriormente al convertirse en acumulador de riqueza, da origen a la clase pobre y a la clase rica.

El mercader era un potentado, mientras que para el hombre del pueblo siempre fueron limitados sus recursos, por lo que aparece el esclavismo, como explotación del hombre por el hombre, el feudalismo en donde el hombre era dueño de la tierra con todos sus componentes tanto humanas como físicas, el capitalismo o libre empresa, sistema por el cual todos podemos comprar o vender libremente y el comunismo en cuya organización contempla la propiedad del estado de todos los factores de producción.

En la actualidad el comercio es una actividad de la economía de los pueblos, destinada a relacionar a los sectores de producción y consumo que se realizan tanto  en el área nacional como internacional, la moneda de cada uno de los países (La Europa del euro utiliza la misma moneda), se utiliza para medir las transacciones y en el campo internacional hay que correlacionar el valor de las diferentes monedas para facilitar la medida de compra y venta de los bienes y servicios.

Es decir, pasamos de una sociedad de trueque de supervivencia a una sociedad en donde el ser humano era el capital humano para los empresarios, para el rey o para el poder establecido, ricos, muy ricos y pobres, muy pobres, y esto se acepta como normal, el esclavo trabaja y calla, de igual manera que hoy vemos un presidente negro en la Casa Blanca y no pensamos que hace 40 años los negros no tenían ningún derecho en EE.UU. a pesar de que se hizo una guerra de secesión diciendo que se derogaba la esclavitud, pero trescientos años después los negros en esa país no tenían los derechos como los ciudadanos blancos.

La riqueza de los países, independientemente de su inmensa riqueza natural, que repartida en ese “trueque”, lo que yo tengo y me sobra, lo cambio con lo que te sobra a ti, y en justicia se repartiera para el beneficio del pueblo en general, no hubiese existido sin los imperios que han ido apoderándose a través  del tiempo de la riqueza natural de otros pueblos, sometiendo a sus ciudadanos y utilizándolos como esclavos. Riqueza obtenida como botín de guerra. Riqueza obtenida como explotación de la raza humana. Riqueza obtenida a través de la injusticia y de nuevo el fin de una era, como lo fue el fin del feudalismo, del comunismo, etc., y esto se llama crisis mundial, no se sostiene un sistema de justicia social, utilizando los métodos de injusticias feudales y del capitalismo.

En España, en Galicia, hasta mediados del siglo XX, seguían las estructuras del sistema feudal, ¿creemos que en 50 años el pueblo puede llegar a formarse, que puede pensar por si mismo para un bien general y que, aunque piense, va a saber cómo realizarlo? Claro que no, estamos en la primera o como mucho en la segunda generación de jóvenes preparados y van al mercado de trabajo sin ninguna experiencia laboral, no tienen referentes y viven en la empresa la explotación laboral, como antes sus padres vivieron la explotación de la tierra, solo cambiaron el lugar de ser explotados y elevaron un poquito mas el nivel laboral.

En cincuenta años no varía nada, ni una pizca el pensamiento de los seres, que ya han sido educados, yo diría domados, para ser guiados, y en palabras del Subdirector de estudios e investigación del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, cuyo nombre omito, en una conferencia en Vigo en el Campus, con el título “El futuro de la Unión Europea después del fracaso de la constitución” con un auditorio de siete personas, de los que 3 eran profesores, ante una pregunta mía de cómo íbamos a votar sin tener conocimiento  de lo que realmente se perseguía en las miles de reuniones que él exponía como trabajo realizado por la Comunidad Europea, me contestó: “que él era elitista y que el pueblo debía de votar lo que el líder opinase”. Me quede sin palabras. Y esto me lo dijo personalmente en Mayo de 2007.

Termino la exposición definiendo lo que es una crisis y su tiempo de reactivación, sabiendo que habrán teorías contrarias pero escojo estas como representativo de lo que estamos viviendo en la actualidad .

El concepto de crisis cíclicas proviene de las teorías de Carlos Marx. Sostenía que aproximadamente cada 8 años y medio, el capitalismo registra una crisis. Los ciclos económicos pueden verse como intervalos de desarrollo y crecimiento que producen crisis cíclicas.

La economía capitalista se desenvuelve necesariamente en oscilaciones cíclicas que alternan prosperidad, crisis, recesión y reactivación. Esto ocurre en todos los paises en donde estas economías se han desarrollado pero no necesariamente la crisis y las diferentes fases del ciclo económico ocurren simultáneamente en todos los países ni en todas las ramas de la economía.

Según la teoría marxista de la crisis, a medida que crece la competencia entre capitales, crece también la inversión en capital constante (parte del capital inicial destinado a la compra de medios de producción) que reduce la inversión en capital variable (parte del capital inicial destinado a la reproducción de la fuerza del trabajo).

Aumento en capital constante y reducción en la inversión en capital variable, o sea, no inversión en la fuerza del trabajo, única mercancía productora de valor, y esto ocasiona la caída tendencial de la casa de ganancia del capital en su conjunto. La tasa ganancial es definida como proporción entre la plusvalía y la suma del capital constante y el capital variable. Al bajar la ganancia se reduce inversión y por esta vía el empleo y el consumo de maquinas, materias primas y artículos de subsistencia multiplicándose el efecto depresivo y expandiéndose a otras ramas de la industria.

La baja de la tasa de ganancias se contrarresta mediante la destrucción de capitales, bien sea física, por la guerra o meramente económica, por la competencia.

Las empresas se arruinan, aumenta el desempleo y la precarización del trabajo, desvalorizándose la fuerza del trabajo.

La acumulación del capital resurge pues para los competidores victoriosos (que han absorbido a empresas quebradas o a su porción de mercado, fortaleciéndose la tendencia a la concentración y centralización del capital), el aumento de las ganancias vuelve a ser mas rápido que el incremento de la inversión.

En este proceso básico de la recuperación se imponen simultáneamente el aumento de las horas de trabajo de los obreros y la rebaja de los salarios reales y prestaciones sociales, aprovechando el desempleo, la apropiación del aumento de la eficiencia del trabajo, el saqueo colonial de otros pueblos o de campesinos indígenas y artesanos, la guerra, las maniobras políticas, las conquistas y la inversión en países o zonas “atrasadas”, donde la tasa de ganancias es mas alta, el cobro de intereses a las empresas del estado o a otros estados.

El único método limpio para salir de la crisis es abaratar el capital mediante los descubrimientos, el esfuerzo de los gobiernos y el avance tecnológico, pero este método a la larga también termina en descenso de la cantidad proporcional del trabajo agregado y de la parte de capital invertida en salarios, restableciendo al cabo del tiempo la causa de la crisis.

El ciclo de 8 años y medio se llama ciclo Juglar (Medico francés)

Estos ciclos medios son fracciones de ciclos mas largos, de 40 a 50 años, también conocidos como “ondas largas” que tienen una fase de expansión en donde los auges son mas fuertes y prolongados y una de descanso con crisis fuertes y depresiones prolongadas. Estos ciclos largos se llaman ciclos de Kondratieff (Economista ruso fusilado en 1938)

Algunas ramas de la economía registran oscilaciones fuera de este modelo. En el caso de la industria, de la construcción con ciclos de 15 o 20 años y en el de la agricultura con ciclos de 9 a 11 años.

Para Schumpeter (economista austriaco) cada fluctuación económica constituye una unidad histórica que no puede explicarse sino mediante un análisis detallado de los numerosos factores que concurren en cada caso.

Recuero que en un curso de “Emprendedores”, nos dijeron que de cada 5 empresas en cinco años 4 cerrarían. Que los dos primeros años no se obtiene  ganancias y que si se piden créditos para abrir un pequeño negocio se está abocado al fracaso total.

Por lo tanto y como resumen, pequeños empresarios que quieren dejar de ser asalariados o que se aventuran ante la precariedad del empleo, sin conocimiento real de lo que es el mercado y en ese periodo, que ya saben muy bien los economistas, se ahogan y cierran, pero mientras dan ganancias a otras empresas o particulares, bajos, rentas reformas y compra de mercancías. Muchos ganan con la pérdida de estos pequeños trabajadores, pero lo triste es que culpan al gobierno y no se culpan por iniciar una aventura económica en donde todos son lobos en busca de un cordero para poder devorarlo y permanecer mas tiempo en el mercado. Un amigo mío, empresario, me dijo “en este mundo o comes o eres comido, así que me dedico a comer y así perduro”. El problema o la suerte es que muchos jamás ganaremos el pan de esta manera, a base de la desgracia de otros seres iguales a nosotros.

Está claro que no hay una receta para la economía, solo un cambio de valores en el mundo del trabajo, que los trabajadores dejen de ser capital humano y que se utilice el trabajo como medio de vida, para la vida humana, y no como se está realizando para el poder de unos pocos.

El Presidente de la Junta de Andalucía D. Manuel Chávez dijo que la crisis la han provocado aquellos que nunca han creído en el estado de bienestar. Los que no han creído en el papel del estado moderno y democrático. Los príncipes de la desregulación de los mercados, los que no han querido el control sobre las operaciones financieras de los bancos, los especuladores, los que han armado ideológicamente a la derecha para que toda la economía financiera estuviese desregulada para que los especuladores pudiesen campar libremente.

Mi actitud personal es creer en el estado de bienestar, y para eso se necesita gestores justos y honrados dentro de la administración.

Termino esta exposición recomendando la lectura de un artículo de Arturo Pérez-Reverte en 1998, “Los amos del mundo”, que refleja fielmente lo que estamos viviendo hoy y demuestra que las crisis si se preveen, cuando la ciudadanía sea capaz de entender que hay una diferencia entre trabajo y especulación, y que la especulación, la ambición y la injusticia es lo que crea la crisis.

 

Reproduzco el artículo para que no tengas que buscarlo, no compartiendo expresiones quizás para algunos salidas de tono, pero si la idea central del artículo en el que no dice nada nuevo sino que expone una realidad casi tan antigua como la ambición del hombre.

 

LOS AMOS DEL MUNDO

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo. Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden. No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.
Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados. Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja. Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.
Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida. Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arturo Pérez-Reverte
‘El Semanal’.
15 de Noviembre de 1998